Dejar huella sin pisar a nadie


 La frase me gusta porque hay un tema subyacente sobre el que reflexiono mucho: el deseo de trascendencia.


Todos queremos dejar huella. Ser importantes para alguien. Sentir que nuestra vida tuvo sentido. Por ser padre, por mi profesión, es algo que está siempre presente en mi vida.

Pero hay una diferencia clave: no es lo mismo impactar que invadir, ni crecer que pasar por encima.

A veces, sin darnos cuenta, en la urgencia por llegar, o en el deseo de ayudar y apoyar, perdemos sensibilidad por el otro. Lo veo mucho eso, a mi alrededor y en mi mismo.

Y ahí es donde creo yo es necesario frenar y preguntarse: ¿cómo estoy logrando lo que logro?, ¿qué efecto genero en los demás?.

Una huella sana no lastima, no humilla, no reduce. Deja algo valioso…tanto en uno mismo como en quienes nos rodean. Por eso, el verdadero crecimiento es el que incluye, no el que excluye.


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