Conflictos: no se trata de buscar culpables, sino de asumir co-responsabilidad para resolverlos


 Por el contexto de las imágenes, la frase hace referencia a conflictos de pareja, pero estimo que la siguiente reflexión es aplicable a otros conflictos.


Representa un cambio de paradigma muy saludable: deja de lado la lógica de “ganar-perder” o “tú contra mí” y pasa a una postura colaborativa y madura: “nosotros contra el problema”.

Otros puntos que destaco:

- Desactiva la escalada antes de que ocurra: al decir abiertamente “No quiero que esto se convierta en una pelea”, está nombrando el riesgo de que las emociones se intensifiquen y tomen el control (enojo, frustración, miedo al abandono o al rechazo). Esta conciencia previa es una de las habilidades más protectoras de la relación: evita que entremos en modo defensivo automático y nos da la oportunidad de elegir cómo queremos responder.

- Asume responsabilidad compartida sin señalar culpables: el uso del “juntos” es clave. No dice “tú arréglalo”, ni “yo lo soluciono solo”, ni “es tu culpa”. Está invitando a una co-responsabilidad: reconocer que el conflicto afecta al vínculo que ambos construyen y que ambos tienen poder y compromiso para repararlo. Esto alinea con lo que vemos en enfoques como la terapia centrada en las emociones o el modelo de Gottman: las parejas que sobreviven y crecen son aquellas que tratan los problemas como algo externo al “nosotros”, no como una batalla interna.

- Prioriza la conexión por encima de tener razón: expresar que no se quiere pelear muestra cierta vulnerabilidad al admitir que valora más la cercanía y el amor que “ganar” la discusión. Esa actitud suele ser contagiosa: invita al otro a bajar las defensas y responder desde la empatía en lugar del orgullo o la autodefensa. En muchas sesiones de pareja, cuando uno dice algo similar, el ambiente cambia radicalmente en minutos.

- Enfoca la energía en la solución y no en el pasado doloroso: al no mencionar culpas ni repasar quién empezó o quién hizo qué, se evita que la conversación se atasque en reproches.

-Dirige la atención hacia el futuro compartido: “¿cómo lo resolvemos?”. Ese giro es reparador porque transforma un momento de ruptura potencial en uno de construcción conjunta.

No peleemos, resolvamos juntos.

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