¿Es el cielo un soborno y el infierno una amenaza?
Si tengo que definir que tipo de frase es esta, quizás la mejor palabra que encuentro es "potente".
"¿Qué es el cielo sino un soborno y qué es el infierno sino una amenaza?" nos invita a cuestionar los mecanismos profundos de la moralidad humana. Desde la psicología, revela cómo gran parte de nuestro comportamiento "bueno" no siempre surge de una convicción interna genuina, sino de un sistema de recompensas y castigos externos (o extrínsecos). Conductismo puro diríamos quienes tenemos formación en Terapia Cognitivo Conductual.
El cielo como soborno representa la motivación por recompensa. Motivación extrínseca a full. En términos psicológicos, es como el condicionamiento operante de Skinner: hacemos lo "correcto" esperando un premio futuro. ¿Cuántas veces actuamos éticamente por miedo a perder algo bueno, en lugar de por empatía o valores auténticos?
El infierno como amenaza da pie a pensar en el castigo como motivador, poderoso pero primitivo. La psicología evolutiva explica que el temor a la exclusión o al dolor nos ha ayudado a sobrevivir en sociedad, pero cuando la moral se basa solo en evitar el sufrimiento, se vuelve frágil y externa.
Borges, desde su escepticismo, critica la idea de una ética infantilizada: ¿seríamos buenos si no hubiera premio o castigo?; pienso que la verdadera motivación intrínseca (hacer el bien por el bien mismo) genera mayor bienestar y autonomía que la extrínseca (por miedo o ganancia), aunque ambas se complementan.

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