El silencio también comunica
Como saben, porque lo he nombrado más de una vez, una de las obras más útiles en mi profesión de psicólogo es la Teoría de la comunicación humana de Paul Watzlawick. Desde esta óptica pienso que la frase “a veces es mejor no abrir la boca” no alude al silencio como sumisión, sino al uso consciente del silencio como acto comunicacional.
Watzlawick plantea que “es imposible no comunicarse”: incluso el silencio comunica. No abrir la boca no es ausencia de mensaje, sino una forma de decir “no participo de este juego”, “no valido esta dinámica” o “elijo no escalar el conflicto”.
En contextos de alta carga emocional, hablar puede convertirse en combustible del malentendido; callar, en cambio, puede funcionar como límite y regulación.
Desde esta perspectiva, la madurez emocional no está en hablar siempre, sino en discernir cuándo la palabra construye, aporta, y cuándo solo refuerza un patrón disfuncional.
A veces, no abrir la boca no es perder la voz: es usar la comunicación con inteligencia relacional.

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