Desde mi mirada, los vínculos afectivos perfectos no existen.
Valga una aclaración, cuando digo "vínculos afectivos" me refiero a todo vínculo que está atravesado por una implicación emocional. Pienso en los vínculos como esos lazos que se construyen entre personas a lo largo del tiempo: amistades, relaciones familiares, de pareja, e incluso conexiones significativas que dejan huella, como bien puede ser la relación entre un psicólogo y su paciente. En mi experiencia, lo que los define no es el tipo de relación, sino esa implicación emocional a la que hice referencia: el cuidado, la presencia, la capacidad de sostener y ser sostenido.
Volviendo al texto de la imagen, con el tiempo he visto que lo que realmente marca la diferencia es la disposición a construir: personas que se animan a atravesar conversaciones incómodas,
que no evitan el conflicto, y que se implican en el cuidado del vínculo. Por eso, la calidad de una relación no se mide -o al menos no debiera medirse- por la ausencia de dificultades, sino por cómo se gestionan.
Creo que dialogar, reparar y sostener en el tiempo habla más de un vínculo que cualquier idea de perfección.
Al final, y esta es la reflexión que me gustaría dejarles, más que encontrar a alguien ideal, se trata de coincidir con alguien con quien sea posible construir cualquier tipo de vínculo.

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