De silencios y ausencias
Ausencias... silencios. Estoy seguro que alguna vez te pasó, o te pasa. Estoy pensando en esos silencios que duelen…porque antes estaban llenos de una voz que te acompañaba todos los días.
Y aclaro, no estoy pensando únicamente en personas que hayan fallecido. Personas que están lejos, personas que estaban cerca y ahora no lo están.
Y sí, ese vacío se siente. En lo cotidiano, en los pequeños momentos, en lo que ya no está.
Pero con el tiempo, y cada uno a su ritmo, vas a ver que ese silencio empieza a transformarse. No deja de doler de golpe, pero cambia. Acá creo necesario recalcar la importancia de realizar un trabajo interior, porque el tiempo por sí solo no siempre cura ni llena vacíos.
Y así, de a poco, esa voz que extrañas empieza a aparecer de otra forma:
en recuerdos, en cosas que te dijo, en partes tuyas que hoy hablan con su tono, en otras formas de comunicación si la ausencia es por lejanía.
No se trata de olvidar. Se trata de integrar. Y sí, aunque hoy te parezca imposible, ese silencio también puede volverse un espacio donde recordar sin romperte.
Date tiempo. No estás fallando por sentir (y sentirte) así.
Estás atravesando algo importante…
y también estás aprendiendo a seguir, sin dejar de querer...

Comentarios
Publicar un comentario